Roviet, estaba sentada con el rostro hacia la ventana. El irrumpio en
el cuarto, mientras veia claramente su menuda espalda. Roviet, le lanzo
la pregunta que hilaba minutos antes, cuando lo miró de soslayo.
-¿Crees que puedes estar enamorado de algo que no existe?- dijo con voz vaporosa.
Roviet, giró subitamente sobre si misma. El cuarto se lleno de silencio.
Se levanto de la silla llena de grecas, y cerró la ventana, debido a
la fresca brisa que le hacia estremecer.
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