Hay millones de palabras dispersas por los aires dia a dia, mientras ando por las calles de una ciudad llena de claridad. Miro por la ventana del autobus, dejo sembrados pensamientos que viven sin un destinatario, que se rehusan a ser para mi, que se quedan prendidos de las rayas casi imperceptibles del pavimento, y que para nadie mas existieron. Y tal vez eso sea lo mejor de todo, que tampoco tu puedas saber que estuvieron ahi, que te buscaron, pero arrollados por el desenfreno de la desesperacion, quedaron asi, desperdigados en una calle.
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